lunes, 7 de septiembre de 2009

Entrenamiento positivo.

Advierto, la siguiente entrada va a ser larga, seguramente difícil de leer y puede que a dos o tres no os interese, al resto seguro que si ;-). Pero advierto también que determinadas personas que nunca logran leer entradas tan largas deben hacerlo pues en ella están, directa o indirectamente implicados como ejemplos vivos. Desde que decidimos Raquel y yo adquirir un nuevo compi de piso, el que escribe ha devorado varios libros de conducta animal, educación del cachorro, lenguaje corporal y moldeado, reforzamiento positivo y técnicas de modificación de la conducta. Y los que quedan. Y es en este último apartado, el reforzamiento positivo y técnicas de modificación de la conducta, dónde he encontrado un libro que aquí y ahora os recomiendo, a padres, a dueños de mascotas y a triatletas, si, a triatletas y deportistas en general. El libro os descubre porqué después de correr vuestra última competición, dónde habéis sufrido más que nunca, poco después y fuera de toda lógica querréis repetir y "contri" más dura, mejor!!!!. Además y por si fuera poco, enseña cómo cojones mejorar en la natación o al menos probar algo diferente que ya es (Vasco tú también debes leer hasta el final). El libro se titula ¡No lo mates... enséñale! de Karen Pryor.

Al lío pero antes insisto, recomiendo leer el libro, nada de lo que aquí escriba lo superará por lo tanto tan sólo intentaré mostrar lo que yo he aprendido y lo hago no por enseñároslo a vosotros que también, sino para reforzarlo en mi y no olvidarlo jamás, pues se que enseñar y adiestrar a Kimbo, va a suponer un cambio en mi actitud para y hacía con los demás, o al menos, eso espero.

Aprender puede tener dos caminos. La primera, más conocida y usada es la que el refranero popular sintetiza con una escueta frase "la letra con sangre entra". Cuantas veces habremos escuchado y sufrido dicha frase. No hace mucho asistí a una conversación entre triatletas en el que uno, futuro padre en aquel entonces, hablaba de la falta de reprimenda a los crios de hoy en día y en la que inquiría la necesidad de utilizar la reprimenda, y el castigo corporal si así se necesitase en la educación infantil. Cierto es, que nuestros padres, criados de una forma dura y dictatorial en muchos casos han querido reprimir dicho comportamiento y así, por ejemplo, yo no recuerdo ninguna conducta agresiva por parte de los míos. Pero los reforzadores negativos no sólo se limitan al castigo físico, sino que la ridiculización, la indeferencia o el soborno emocional son tan validos para esta técnica como inefectivos en el propósito.
Así pues imaginemos que tenemos un perro que ladra durante toda la noche en el jardín, las estrategias a seguir bajo un refuerzo negativo podrían ser, matar al animal o venderlo, pegarle o enfocarlo con una luz intensa hasta que deje de ladrar. Evidentemente cualquiera de estos métodos solucionarán el problema aunque de forma drástica, pero evidentemente no enseñarán nada el animal. Y para que lo entendáis mejor, podemos poner también otro ejemplo, imaginad que vuestro marido o mujer (posiblemente sea el primer caso más común) llega a casa normalmente de mal humor. En este caso podríamos divorciarnos, discutir aireadamente cada vez que ocurre, ignorarlo hasta que se calme o hacerle ver que sus duras palabras no hacen efecto en vosotros intentando así extinguir su comportamiento. Como veis estamos en el mismo caso, todas las estrategias tiene posibles soluciones pero el individuo que realiza dicho comportamiento no aprende absolutamente nada, con suerte lo único que hará es dejar de realizarlo sin tener ningún tipo de crecimiento personal.
La segunda manera de enseñar es reforzar positivamente todo aquello que el animal, marido o deportista hacen bien, obviando lo incorrecto por lo que gracias a ello reconduciremos su conducta hacía un comportamiento deseado. Así pues y continuando con los ejemplos anteriores, podríamos enseñar al perro a responder a la orden de echado pues raramente los perros ladran tumbados, mejor sería enseñarle a ladrar a la orden por un premio de comida y así ladrar sin recompensa no tendría sentido, mejor todavía sería, salir de vez en cuando de noche en los momentos que no ladra y premiarle por ello y lo ideal y creo que más acertado, pensar porqué lo hace y darse cuenta de que posiblemente el animal ladre por estar solo, asustado y aburrido. Por lo que lo lógico sería darle ejercicio y entretenimiento durante el día para así mantenerlo somnoliento por la noche, o bien ponerlo con otro perro o dejarle dormir dentro de casa con su manada es decir, su familia. De igual manera la persona mal humorada podría cambiar si al llegar a casa le tuviéramos una actividad placentera incompatible con refunfuñar, establecer un tiempo y una señal para refunfuñar: diez minutos, por poner un ejemplo, a las 5 de la tarde. Durante ese tiempo reforzar todas las quejas dedicando toda la atención y simpatía e ignorar las anteriores y posteriores. Inventar algo que lo refuerce cuando muestre su mejor humor (por ejemplo, haciéndole el amor ;-). Y si sabes el problema, que pudiera ser el trabajo, anímale a que cambie.
El refuerzo positivo está implícito en nuestra vida de forma cotidiana innata e inconsciente, así un simple beso es un refuerzo positivo, ayudar a un amigo a hacer una obra en casa desentiresadamente y devolverle el favor con gestos como llevarle de madrugada a un viaje o yéndole a buscar al aeropuerto para que así se ahorre el impuesto revolucionario de los taxistas por llevar una bicicleta ;-). Son gestos, refuerzos que ayudan a que las amistades aumenten y se refuercen pero hasta que punto no es manipulación. Si consideramos la manipulación como un acto para conseguir un beneficio por parte del entrenador sin contar con el adiestrado, evidentemente lo es, sin embargo no es el cometido de este caso pues lo que se busca es la mejora en todo caso de la mutua convivencia y el bien estar de ambas partes. Pero y quién somos nosotros para determinar si la queja de tu marido debe cesar; nosotros somos quienes la sufrimos.
El origen de este sistema de entrenamiento fue iniciado por Burrhus Frederic Skinner psicólogo y autor norteamericano que tuvo entre otros la influencia de Pavlov, os acordáis de él y el famoso perrito???. Skinner lo llamó condicionamiento operante aunque hoy se prefiere denominar como condicionamiento instrumental. En la wiki y multitud de bibliografía podéis investigar sobre este apasionante método de enseñanza y aprendizaje, así que interesados a buscar.

Como veis, el tema es apasionante. La idea es intentar enseñar de esta forma a nuestro futuro compi y gracias a ello aprender nosotros también. Y no creáis que es fácil, reforzarnos y reforzar positivamente no siempre es sencillo. La vorágine diaria, el estrés en el que nos encontramos y la falta de educación generalizada hace difícil en personas impulsivas como yo, reconducir positivamente cuantos problemas y situaciones a diario nos surgen. De momento ando experimentando con la natación y la carrera. También en pequeñas negociaciones diarias y... eureka!!!, funciona. Con el perro probaremos el adiestramiento positivo ayudados de un clicker y... bueno, en un tiempo os contaremos de qué hemos sido capaces.

20 comentarios:

davidiego dijo...

a partir de ahora dejaré de tomar el té a las cinco para dedicar 10' a refunfuñar y el resto del día estar apaciguado.

buena entrada, unas fotitos?

fRANCISCO gARCIA lucanux dijo...

Me resulta interesante...y he leido toda la entrada ¡eh!;-)

Y digo yo ¿funcionará esto del refuerzo positivo con los gatos?
Tenemos uno en casa y yo que vengo de tradición perruna, ¡no me hago!

Oscarunin dijo...

si, es un ladrillo, pero muuuuy interesante... teoria conductista con refuerzo positivo.. mmm yo tambien creo que es mejor premiar los aciertos que castigar los fallos.. para empezar se le da importancia a lo que la tiene .. los aciertos.. y muchas veces el ser humano o el animal reclama atencion y si la atencion se la prestamos aunque sea a modo de castigo en los errores, estaremos incentivando indirectamente que se produzcan
sau2

Nacho Cembellín dijo...

Ya vendrán más David, ya, pero es que en esta entrada no tenía a Diego a mano para hacerle fotos gruñendo ;-)
Pues si que se puede Paco, Karen Pryor utiliza el adiestramiento con clicker de igual forma para delfines, perros y gatos... cuenta además la anecdota de uno al que enseñó a tocar el piano, es decir, apretar las teclas del mismo. Pero la anecdota más interesante es la de un chimpancé, como no: llevaba condicionandolo una mañana y el chimpance en vez de comerese los premios, los iba guardando. Cuando le abrió la puerta de la jaula para que saliera, el chimpance le dio inmediatamente un apio... había comprendido perfectamente el juego ;-)
Oscar, bien venido, interesante tu blog y tus contactos en el mismo, te adjunto.

Furacán dijo...

Y muy interesante para los profes y futuros profes tambien. Me alegro de que hayas escrito esta entrada, estoy de acuerdo contigo, siemrpe fui defensor del reforzamiento positivo en todo. Es más difícil, muchísimo más que el negativo pero si se hace bien los resultados son también muchísimo mejores. Me apunto el título del libro.
La anécdota del chimpancé buenísima, al final era el chimpancé el que utilizaba el refuerzo positivo con Karen jajaja

trichulo dijo...

he llegado hasta ....

Nutria dijo...

Esencialmente cierto, yo conozco la teoría del refuerzo positivo desde hace años y la practico cuando puedo. Que es casi siempre. Hay un pequeño porcentaje de casos en que la urgencia del tema no te permite discurrir el refuerzo positivo... es triste. Aún así, a pesar de las collejas y los castigos, no creo haber quedado más traumatizada de lo normal. Si bien respondo mejor, desde luego, a las recompensas, aprendiendo mejor.

Rachel dijo...

No pienso poner otra vez la lavadora!por mucho que le des al clicker grrrrrr.....

Emilio dijo...

Lo peor de todo sabes que es krak? encontrarte especimenes de continuos refuerzos negativos como compañeros de cole con los niños...imagina

edecast dijo...

A ver paquete (esto se llamar "reforzamiento negativo", no?, pero contigo funciona que eres un perrito la mar de difícil), la teoría es muy bonita y bla, bla...
Recuérdame que te cuente en la próxima sentada lo observado hoy en el cole del peque... Muy interesante en relación a este "cuento" del mundo ideal “positivante” (que no digo que no sea positivo el “positivante” ;-) pero un reforzamiento "negativo", lo que viene a ser un cachete, cuando no funciona el positivo es mano de santo…
Y lo que digo siempre, estás muy “confundido” por leer tanto, te haces la picha un lío de tanto leer…

Nacho Cembellín dijo...

Furi, sabia yo que te iba a gustar ;-)
Chulo, ya sabía yo que no lo ibas a hacer, te has dejado lo mejor, fijo.
Verdad q si Nutria, el caso es que si lo piensas es pura lógica lo malo es que tenemos demasiado refuerzos negativos desde siempre y cuesta, vaya si cuesta.
Emilio, pues dales ejemplo y refuerzales positivamente.
Vasquito, mi amol, tu sabes que yo a ti te refuerzo continuamente y además positivamente y eso te llena de buenos y calidos pensamientos hacía mi. No es cuestión de un mundo de yupi sino de hacer las cosas de una forma más amable y constructiva y sino recuerda, recuerda o mejor, imagina:
Si cada vez que fueras a la piscina a nadar te encontrases un billete de 50 € al terminar de entrenar, posiblemente doblarias sesiones.

Atalanta dijo...

Es larga pero ha estado muy bien. En tiempos, con otra Raquel, también tuvimos varios años un perro, Apu, que todavía anda por ahí el trasto. Tener perro es toda una aventura, lleno de servidumbres y momentos mágicos. El adiestramiento es duro, sobre todo si el perro no es dócil. Los jodíos son listos y pronto saben bien qué se puede hacer o no. El reforzamiento positivo casi siempre pero ya verás como un grito o un golpe con un periódico en el suelo también es mano de santo. Lo mismo que para los humanos. Otra receta mágica. NO sé su raza pero si puedes llévalo a correr, una forma genial de gastar el exceso de energía.

Nacho Cembellín dijo...

Atalanta, ya tuve un perro durante doce años que se conocía mejor q yo la sierra de Guadarrama, incluso compitió conmigo en la carrera que mejor puesto he conseguido, Las dehesas de Cercedilla- Navacerrada, septimo puesto. Un cocker que hizo´kilometros a cascoporro y que compartió conmigo miles de entrenos. ;-)

edecast dijo...

Las dehesas de Cercedilla- Navacerrada: 8 participantes

Nacho Cembellín dijo...

142 más. Pocos pero bien avenidos ;-)

Mildolores dijo...

Se lo daré aleer al gilipollas de mi vecino. A ver si cambia la cara de avinagrado que luce y su puto perrito deja de ladrar siempre que se encuentra solo.

Angela dijo...

Creo que deberías tener un hijo

Xocas dijo...

Mmmm, esencialmente de acuerdo, pero aplicar la teoría no siempre es fácil. Sé que es políticamente incorrecto, pero el refuerzo negativo está denostado en exceso. Es decir, hay un pequeño margen para aplicarlo y hacerlo bien. Esto no quita en que esté de acuerdo con las excelencias del refuerzo positivo.

Nacho Cembellín dijo...

Mildo, para que un perro no ladre hay que quitarle los motivos que tiene para hacerlo ;-), lo de tu vecino, es más dificil.
Angela, vaya!!!!... todo a su tiempo aunque cada vez soy más egoista la verdad, tiempo atrás pudo ser y ahora... quién sabe. Pero tú sabes muy bien que lo haría lo mejor que pudiera y que no se me da mal del todo, verdad?.

Dani dijo...

Este verano me leí un libro sobre sofrología y pensamiento positivo. A muchos se la suda el tema y lo arreglan todo con entrenar más. A mi, cualquier cosa (legal) que sume, me parece que hay que -al menos- prestarle atención.

Me acabarás cayendo bien.