lunes, 10 de agosto de 2009

Campo de concentración de Sachsenhausen




El trabajo os hará libres, reza la puerta de entrada del campo. A día de hoy, el único trabajo que conozco que me hace libre es el que realizo sin dinero a cambio y por mero placer, lo de los nazis era ironía enferma. Firmas como Adidas y muchas otras empresas alemanas, se valieron de los presos para probar o crear sus productos. Adidas en concreto tenía una pista de pruebas para sus botas. Los soldados nazis repartían el calzado sin preocuparse si éste iba bien o mal al preso, los cargaban con pesadas mochilas y les hacían andar hasta la extenuación. Imagina que te hacen correr una maraton con una china en un pie... pues ahora imagina que te la hacen andar con dos o tres números menos. Los postes que arriba veis, servían para descoyuntar los hombros de los presos que tenían la suerte de padecer semejante castigo.

Los judíos tienen la costumbre de poner una piedra encima de la tumba del fallecido a quien visitan. Este campo de concentración es hoy visita obligada de judíos de todo el mundo. La foto anterior a la tumba es el lugar donde se encontró una de las tantas fosas comunes.

Todo se aprovechaba de los hombres que allí vivieron y por supuesto murieron. Los pijamas eran pasados a los nuevos reos, las cenizas de los muertos utilizadas para la formación de carreteras.

10 comentarios:

Mildolores dijo...

Sachsenhausen. Molde que sirvió para copiar tantos y tantos campos de exterminio como Austwich, o Mathaussen.
Es el que mejor se conserva de todos, al menos de los que he visitado. Me llamó la atención los barracones quemados por la extrema derecha alemana en un gesto de intentar negar el holocausto, para que no pudieran seguir siendo visitados. Las fotos de los presos con los que les hacian la ficha de llegada, los barracones, las letrinas...
Fué un dia lluvioso, después de pasear durante dos dias por mi ciudad europea favorita: Berlín. Recuerdo que el cielo era muy gris y llovía mansamente. Aquel lugar nos recibió como merecía, con lágrimas en sus ojos.

Juankir dijo...

Ahora los seguidores de Hitler dicen que se veían obligados a hacer esas tropelías. No hay excusas para haber colaborado en semejante laboratorio

Ramón Doval dijo...

Yo tenía un buen cliente en Oswieczin, nombre polaco de la ciudad donde se encuentran Austwitch y Birkenau. Casi me convertí en guía turístico de los campos, pues todos los colegas querían aprovechar para verlos. Por mucho que intentemos ponerlos en el lugar de aquella gente, nos quedamos muchos pueblos cortos. Increíble.

Rachel dijo...

Intento ser objetiva, no sé si lo soy...pero me encantan las fotos, en el sentido que reflejan bastante bien la generalidad de lo que vimos.
A pesar de haber leído sobre el tema,novelas,libros, no dejó de sorprenderme y darme escalofríos, más aún cuando vimos llegar varios grupos de judíos portando la bandera de Israel...
Tremendo.

edecast dijo...

Ale, ya no compro más zapatillas Adidas... Ves lo que has conseguido??
Pero ahora también sabes donde y como se fabrican muchas de las zapas de hoy en día...

Atalanta dijo...

ÉSte es un tema jodido. Después de meditarlo porque no sabía si realmente quería hacerlo, visité Dachau, el primer campo de concentración, a pocos kilómetros de Munich.
Te ponen a explicar salvajadas y no paran y te surgen muchas preguntas... ¿Cómo una nación tan civilizada, tan culta, patria de Goethe, Bach se embarcó en aquella locura? No fueron sólo una panda de nazis locos, muchísimas personas participaron en el mantenimiento de la ingente infraestructura de campos de exterminio a lo largo de toda Europa. La ignorancia no es creíble. Dachau está a 20 kilómetros de Munich. Todos debían saber qué ocurría. Es comprensible el sentimiento de culpa colectiva del pueblo alemán.
Más preguntas. Que ahora quieran beatificar o santificar a Pío XII, el Papa que durante la Segunda Guerra Mundial, conociendo el genocidio, no levantó la voz, me parece aberrante.
Otra pregunta, ¿Por qué las fuerzas aliadas no bombardearon los campos cuando ya tenían conocimiento de lo que estaba ocurriendo allí?
Muchas sombras en un tema tan escabroso.

Nacho Cembellín dijo...

Había pensado escribir otro tipo de entrada a cuento de esta visita. Tanto Raquel como yo, estuvimos varios despues de la visita, con un sentimiento extraño que se agarraba al estomago. Entremezclaba, incromprensión, desesperanza y tristeza... pero al final se ha quedado dentro, aún no he sabido expresarlo y espulsarlo.

Despues de entender que pasó, cómo se llevó a cabo que desenlace tuvo, es dificil sentirse orgulloso de ser un ser humano igual a los que torturaron y murieron.

Furacán dijo...

A mi lo que nunca me ha entrado en la cabeza es que la gente que hizo eso algún día fue normal...

Perséfone dijo...

Si el trabajo fuese tan bueno los ricos estarían peleándose por él.

El tema de los campos de concentración me sigue poniendo los pelos de punta.

Es terrible.

Creo que no me hubiese gustado nada isitar ese lugar...

La niña mala dijo...

Todas las personas que conozco que han visitado un campo de concentración han quedado influidas por esa visita. La crueldad es difícil de asimilar siempre, al menos si tienes un mínimo de sensibilidad, pero cuando se observa así, un poco como debajo del microscopio yo creo que es todavía más impactante. Lo fundamental quizá, para mí, es no sentirme jamás ajena a ella, no sentirme a salvo ni tampoco darle la espalda, aparezca del modo en que aparezca. Cada día en muchos lugares mucha gente sigue haciendo uso de sus situaciones de poder ejerciendo una crueldad inhumana sobre otras personas y yo sí me pregunto muchas veces si realmente el pasado nos ofrece sus lecciones, si aprendemos algo, si todo ese dolor termina valiendo para algo…

Bienvenidos, un besazo