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miércoles, 23 de mayo de 2012

Así se hizo Ecotrimad 2012, fotográficamente hablando.

Al igual que el año anterior, tres fotógrafos cubrimos la carrera, Miguel Muñoz, Paco "Lucanux" y un servidor; aunque posteriormente se sumó alguno más y de los que también hablaré, Enrique de Castro y Miguel Angel Cavero. Faltaba Rafael Ruiz que suplió el año pasado a Lucanux y que al venir éste este año, la organización decidió no contar con él. 

La primera imagen que observamos es de Lucanux. Un corredor concentrado en los momentos previos a la salida y que pareciera abstraerse de la tensión del momento. El uso del teleobjetivo y el enmarque desenfocado de los compañeros que le rodean, dan énfasis a este sentimiento.


El protagonista de esta imagen no pasó desapercibido tampoco para mi ojo, pero esta vez desde una perspectiva totalmente diferente. De igual manera me ayudo de su entorno y de su diferente color de neopreno para desviar la atención del espectador, eso si el uso del gran angular crea una tensión mucho menos sosegada que la conseguida por Paco, mostrando algo más que el pensamiento del corredor de azul, sino el contraste de la distensión y camaradería q a sus espaldas se vive.


Lo curioso de esta fotografía y de este corredor, es que el año anterior también fue cazado en la misma actitud. La imagen inmediatamente posterior, fue una de las favoritas de la organización. En ella se podía observar la tensión previa a la salida. La mirada de Antonio del Pino, inquisitiva hacía Marcel Zamora, el corredor una vez más sentado junto a la cinta de uno de los patrocinadores del evento, daban un valor especial para los dueños de Ecotrimad. Desde luego, el uso del gran angular y el encuadre ligeramente inclinado, daba una tensión no resuelta que sólo la salida liberaría. Un año y momentos similares.


Lucanux es uno, sino el que más, de los fotógrafos más comprometidos con el triatlon en España. Además de triatleta, es trabajador del Teatro Real. Estas tres patas le han llevado a perseguir un punto de vista  más plástico en lo que a imagenes deportivas se refiere. Su intención no es cazar, es explicar que ocurre y que se siente en un triatlón. Pasiones y sentimientos que sólo quienes practicamos este deporte conocemos y que Paco retrata como nadie y muestra al público en general.

Fotografía de   Lucanux.

Si notáis una falta de nitridez en las imagenes de Paco, es porque las he bajado directamente de su blog... pereza y prisas que ando un poco liado la verdad. Personalmente y sin pretender ser pretencioso, creo que Paco y yo andamos buscando más o menos las mismas cosas. Cada uno con su particular forma de verlo, pero en definitiva nos mueve el sentido estético del triatleta y la integración del mismo en el medio que le rodea.
Fotografía de Lucanux
Al triatleta en definitiva lo que le gusta es que le retraten en una postura clásica, es decir, volando cuando  corre y perfectamente acoplado o haciendo bailar la bicicleta cuando en ella se levanta. Y por supuesto que se vean perfectamente su trabajada y esforzada musculatura. Si consigues eso, la foto ya será un éxito aunque esta no este integrada, bien compuesta o correctamente revelada. Sin embargo, creo que casi todos los fotógrafos buscamos algo más.
Fotografía de Lucanux
Si además consigues, que se vean los sponsor, tanto del triatleta como del organizador, entonces ya eres el Kubrick de la fotogarfía deportiva. Sin embargo con lo que soñamos los fotógrafos a la hora de hacer una fotografía es que ocurra algo. Porque por lo general, este deporte es soso. Los triatletas son tan sufridos que ni cara de esfuerzo ponemos y lo que más solemos hacer es levantar el dedo en señal de ok o enseñar la lengua... por eso destacan las imagenes de caidas o de desesperación en el caso de que algún percance, tipo rotura mecánica, pare el avance del triatleta. Afortunada o desafortunadamente, estas anécdotas son eso, anécdotas, por lo que mientras tanto, lo que buscas es encontrar la manera de mostrar lo que ocurre de la manera más bella y espectacular posible.

Fotografía de Lucanux
Miguel Muñoz Romero es el único de cuantos fotógrafos nos juntamos en Ecotrimad que vive de la fotografía, es decir, es el único verdaderamente profesional. Con un estilo controvertido, suele ser el típico fotógrafo que sobretodo gusta mucho a los fotógrafos. Sus imágenes siempre cuentan una historia, siempre muestran una realidad que suele pasar desapercibida para el resto. Quizás por ello no siempre es muy bien comprendido, sin embargo a mi, me encanta.


Miguel compone de manera totalmente natural. Si analizas sus imágenes puedes observar perfectamente las reglas del número divino, la sección áurea o la proporción divina. Sin embargo, seguro que si le preguntas, él las hizo así porque así se las vio. Miguel es un fotógrafo que nació fotógrafo y eso a veces tiene un precio caro, pues sólo el ojo educado alcance a ver lo que a él le destaca naturalmente.



En Ecotrimad tambien tuvimos a noveles fotógrafos. Con menos medios y quizás con menos conocimientos pero sobrados de gusto. A Enrique se le nota las influencias y que le ha impactado. Será muy interesante ver cómo evoluciona y que puede dar más de si. Conociéndole como le conozco, se que es un trabajador perfeccionista, y esta será su mayor baza y su mayor espada. Depende de como se salte las normas, una vez entendidas y de como arriesgue e investigue, le llevarán a descubrir un mundo regido hoy por unos y ceros y por un desorden logicamente emocional.




Miguel Angel Cávero nos pidió poder hacer fotografías en Ecotrimad. Otro traitleta que además es aficionado a la fotografía. Al igual que pasó con Enrique, tan sólo pudimos brindarle moverse con soltura por Boxes y carrera a pie. Sin embargo tanto uno como otro supieron aprovechar sus condiciones.  





Por mi parte, mi intención era primero no repetirme y segundo, mostrar lo mejor posible el recorrido de Ecotrimad. El año pasado la lluvia nos limitó aunque también dio dramatismo. Ya lo he dicho antes, se trata de trasmitir, lo que sea pero trasmitir. De momento me contento con conseguir que mis imágenes sean lo más correctas posibles. Técnicamente impecables y con composiciones lo más cuidadas posibles. En esta ocasión he logrado no tener que a penas recortar, en el 95% de las imágenes el cuadro inicial es el que ha perdurado y eso quiere decir entre otras cosas, que lo que buscaba es lo que encontré. Decían algunos clásicos, tipo Capla o Henry Cartier Bresson que una buena imagen debe sello en su totalidad y que el recorte le restaba valor. Le llamaban encuadre a sangre. Hoy por hoy no estoy del todo de acuerdo con esta afirmación, pues poner límite a tu creatividad te resta espontaneidad y recursos.

 




Si el año pasado guardé con cariño la fotografía que hice a Marcel de espaldas, es la de arriba la que más me gusta este año. Por composición y por el motivo. Fuera del espectáculo, de la victoria, del esfuerzo, he retratado la derrota. Ecotrimad es un triatlon duro y se cobra sus víctimas, Marcel sin ir más lejos, vencedor el año anterior, sucumbió este año presa de los fallos mecánicos y de la decisión de juez. En definitiva la balanza se decantó en el desánimo.



Y por último, un experimento que ha resultado ser lo que más éxitos ha cosechado. Fuera de círculos triatléticos, estas imágenes han sido muy bien recibidas. Ya veremos que nos depara en futuras pruebas. De momento este fin de semana seguiré a la élite femenina en el Dextro de Madrid, Weider me ha contratado para que siga a Ainoha Murua.

Y esto ha sido todo. Creo, sin querer restar valor a nadie, que pocas carreras en España son tan bien cubiertas y retratadas como pretende serlo Ecotrimad. Ello es debido a que sus creadores están por encima de la media en cuanto a innovación y diseño empresarial. Creo y espero no equivocarme, que Ecotrimad será en poco tiempo un referente y con el tiempo, detalles como este y muchos más, la marcarán como una de las mejores carreras de España.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Cómo se hizo fotográficamente ECOTRIMAD



Cuando una vez confirmé que haría las fotografías de ECOTRIMAD, tuve claro que era trabajo de mínimo tres fotógrafos. Así se lo expliqué a Antonio, Quino y Ramiro quienes entendieron a la perfección lo que pretendía. ECOTRIMAD es una prueba que pretende ser un referente, una prueba con fuerte personalidad y que no deje al atleta con la sensación de ser una prueba más. Lo que se pretendía es crear un triatlon con entidad propia y unido a la provincia de Madrid, descubrir a muchos madrileños y por supuesto al resto de España, que Madrid tiene espacios que no tienen nada que envidiar a triatlones "miticos" y asignar ECOTRIMAD una cita fija en el calendario de cualquier triatleta.

Hasta aquí imagino que lo que os cuento es el sueño de cualquier organizador. Y así es si nos comparamos con triatlones establecidos. Conseguir una prueba referente pasa por un trabajo de años pero también por la elección del lugar a realizarlo, el empeño y cariño de los organizadores y la venta del mismo. Y es en este último apartado donde la fotografía juega un papel determinante. La mayoría de los triatlones en los que he participado, nos encontramos con fotógrafos que apostados en lugares más o menos fijos, ametrallando a cuantos triatletas se ponen a tiro. En la mayoría de los casos, si pillan al triatleta en una pose de esfuerzo o en una pose de acople perfecto, conseguirá con casi total seguridad un número importante de imágenes vendidas. Sin embargo ese no era nuestro cometido, mi propuesta pasaba por crear imagen de marca, crear una imagen de este triatlon sin importarnos cuántos triatletas retrataríamos, nuestro cometido era la prueba en si.
Rafael Ruiz es un fotógrafo con una amplia experiencia en fotografía deportiva, ha sido el fotógrafo oficial de todos los Bimbaches además de ser un experto fotógrafo de naturaleza. Además ha sido triatleta y raider por lo que sabe lo que es estar dentro y fuera de una prueba de este calibre.


Profesor de profesión, es un placer escucharle dar explicaciones técnicas sobre cualquier materia pero especialmente sobre fotografía. Perfeccionista y meticuloso consiguió trasmitir qué se vivió en un día en el cual seguramente los que allí estuvieron no podrán olvidar.




Miguel A. Muñoz, el hermano del Chulo. Es el único de los tres que trabaja como fotógrafo profesional. Por contra es el único que no tiene relación alguna, a excepción de la parte que le toca por su hermano, con este mundo deportivo. Sin embargo su sensibilidad y forma tan personal de mirar a través del ocular de la cámara le hacía imprescindible en la idea original. Su ubicación era la más complicada pero sin embargo casaba perfectamente con sus cualidades. Meta y áreas de transición.



La idea, era conseguir detalles que generalmente pasan desapercibidos pero que son la salsa que forma una carrera. Lo difícil de un trabajo es contar coherentemente la historia, hacer una introducción, darle contenido, incluir una tensión y por último darle un desenlace, y aunque un triatlon por si sólo tiene todos estos componentes, la dificultad está en mostrarlos. De ahíi la importancia de que al menos fuéramos tres, (lo ideal sigo pensando que es ser cuatro) no importaba si coincidíamos pues la vision siempre es diferente y esa diferencia creaba el resultado que yo imaginaba.





Por mi parte era mi primer triatlon como fotógrafo. Empecé en esto de la fotografía hace tanto tiempo que ni me acuerdo pero como suele ocurrir en vidas ya, cargadas de unas cuantas décadas, he tenido tiempo de dejar apartada dicha afición, que esta cambiara de tecnología y que la re descubriera hace a penas año y medio. Año y medio tremendamente fructifero. El reto de Antonio de Baleares me dio confianza como para afrontar Costa Rica, cambio de equipo y estreno del mismo en el Bimbache, Noruega y ahora ECOTRIMAD.

 La verdad es que de lo que tenia pensado hacer a lo que hice queda un mundo. Tengo en mente imagenes que no he podido hacer y que espero en algún momento realizar, ideas que quiero llevar a cabo y que me fueron imposibles de realizar y me encontré detalles que no imaginaba, fotos como la de arriba totalmente inesperadas pero que cuentan un mundo con un juego de miradas.


Quizás alguien se pregunte cual fue la estrategia a seguir. Como os comentaba, Miguel llevaría el agua pues el se quedaría posteriormente en la transición, la cual dejaría cuando el primer participante empezara la carrera a pie ya que el era también el encargado de tomara la entrada a meta recorriendo el pasillo de sponsores. Tanto Rafa como yo seguiríamos la carrera en moto. Anteriormente habia recorrido el circuito ciclista dejando planificados algunos lugares donde parar y hacer imagenes que mostraran el paisaje de la carrera. Sin embargo el circuito a pie era una incógnita aunque prometía por lo que me había contado Antonio. Sin embargo una cosa es planificar y otra seguir el guión.




Al ser mi primer triatlon desde fuera, controlar los tiempos es mas complicado de lo que parece. El tiempo pasa muy deprisa detrás de una cámara, tanto que te pilla cuando menos te lo esperas. Por otra parte, la idea de hacer fotografía desde una moto o un quart es mucho mas difícil de lo que idilicamente imaginaba. El bicho se mueve, no estas atento a los baches o curvas que te sorprenden, estas limitado en movimiento y lo que es mas peliagudo, puedes molestar al triatleta. Aun asi, es imprescindible. Lo ideal seria encontrar un modelo que te permitiera ir de espaldas al conductor y lo mas bajo posible. En mi caso tuve la suerte de coincidir con un excelente y paciente piloto que estuvo a mi disposicion sin pega y atento en todo momento.



Y tuvimos mucha suerte con un invitado que no inesperado y por supuesto nada deseado por el participante: la lluvia. Francamente, fue lo mejor que nos pudo pasar. Ocurre que en esto del triatlon, un deporte tan duro y solo para hombres de hierro, resulta que los que lo corren parecen no sufrir ( a ver si no va a ser tan duro). La mayoria no tuerce el gesto ni para rascarse, como mucho te hacen la señal de ok o muestran su dedo índice y corazón en señal de victoria. Pero el dramatismo deseado queda para los comic. Por eso en esta caso la lluvia añadió la incognita a la ecuación.

Claro esta que todo no va ser felicidad. La lluvia disminuye la luminosidad tanto que pone a prueba los equipos, lo mismo que la humedad y el frío que si bien no interfirió en la electrónica si que consiguió hacernos tiritar.



Y después de la carrera toca la selección y la ediccion de las imagenes. Vengo de la fotografía química y por lo tanto no soy de disparar como un loco. Sin embargo durante las casi siete horas que estuve haciendo fotografías, dispare mas de 800 instantaneas. Suelo hacer una preseleccion en el mismo instante con lo que llegue a casa con unas 360 imagenes, de las que solo quedan 138 y de estas a penas diez doy como interesantes.



En fin, esto es lo que hemos hecho. Queda muchisimo por mejorar y aun mas por aprender. Es posible que siga haciendo imagenes de triatlon y desde luego me encantaria repetir en el ECOTRIMAD, para mi ya triatlon fotográfico fetiche. Ahora os toca a vosotros decidir si de verdad hemos conseguido trasmitiros lo que el 14 de este mes se vivió en la sierra de Madrid.