domingo, 10 de abril de 2011

DelaFé y Las Flores Azules

Me gusta la música pero no soy ningún experto. Me pasa con muchas cosas, me encanta el cine, estudié cine, he visto seguramente más cine clásico y de autor que, quizás, la mayoría de la gente pero no me quedo con nombres ni de actores, directores o simplemente películas. Y algo similar me pasa con la música, debo ser de los pocos imbéciles que sigue poco a poco gastandose dinero en música y que alberga una colección de cerca mil CD´s. CD´s principalmente de pop, rock, músicas alternativas, raciales, clásica y jazz; y en mucha menor medida música española.

De música española tengo un icono, El último de la fila, lo tengo todo, de Los Burros, del grupo y de Manolo. Me fascina y recurrentemente lo pongo en cualquiera de sus álbumes y bailo ;-). Sin embargo en los últimos años, por encima de algún disco de chelo, ahora me ha dado por ahí, de algún solista inglés y de mi siempre reducto de energía, Van Morrison, ha tomado un rincón en mi gusto musical un grupo español. Facto DelaFé y Las flores azules, hoy DelaFé y las Flores azules.

Como tantos otros los descubrí en Radio 3 en su primer disco y que por esas suertes del destino una canción fue elegida en la campaña de primavera del Corte Inglés, Mar el poder del Mar.


Si, Oscar D´Aniello no sólo es uno de los vocalistas sino que monta muy bien en bici más que nada porque a parte de ser una de esas personas que tiene "don" físico, fue ciclista y ese detalle marca sus canciones.

Pero porqué escribo sobre un grupo el cuál ayer no reunió en Leganés más de 300 personas. Sencillamente porque el concierto de ayer no sólo fue un espectáculo fue un engendro de buen rollo, un caldo de creación que inevitablemente nos levantó a todos de nuestros asientos y que a cada cuál le trasmitió e hizo sentir un caudal de energía positiva que sólo pensaba en crear y en disfrutar. Y yo vi un grupo de gente que trasmite lo que vive disfrutando a tope sin pararse a pensar si gusta o no. Sencillo, tan sencillo  pero no tan fácil.


Y a mi me dio por pensar en cómo mi vida no siempre es lo que quisiera que fuera porque a otros no les parece bien quién soy, qué pienso o qué digo. Supongo que pueda llegar a ser justo, lo malo no es decir lo que piensas sino que lo que piensas puede ofender a terceros o peor a primeros. No voy a engañarme pues diplomático, lo que se dice diplomático, no soy. Tiene sus ventajas, tampoco soy un hipócrita pero ser así no justifica hacer daño a los demás, aunque ese daño no se lo hagas tú y sean ellos quienes en sus mentiras sufran... pero quién eres tú para opinar ;-).... vale, vale, ya paro. El caso es que al final pensaba qué sería aquello lo cual me gustaría trasmitir algún día a mi hijo, si es que lo tengo. Y pensando me acordé de mis padres; nunca les vi discutir ni discrepar sobre nosotros, siempre han estado ahí, con una generosidad tan grande que me avergüenzo en la mayoría de las ocasiones no llegar a su altura. Y me pregunté que si bien superar algo tan sencillo (pero tan complicado viendo lo que me ha rodeado) ya es una ingente tarea, pensé que a mi hijo no le ensañaría a callar, pensé que lo único que intentaría es enseñarle como hacerlo sin ofender, quién sabe quizás así yo aprenda.



Somos esclavos, todos. Esclavos de nosotros mismos y sobretodo de nuestros miedos, esclavos de lo que otros piensan, de lo que piensan de ti, de lo que pueden llegar a pensar. Esclavos de las modas de tu imagen de tu bicicleta, tu coche, tu hipoteca y trabajo. Esclavos de tus deseos, esclavo de tus sueños, esclavos al fin y al cabo. Por eso liberarme de gente negativa, de gente que sólo ve el lado negativo de los demás, de gente egoísta, de gente infeliz y dejar que el buen rollo me abrace. Porque os voy a contar un secreto, de ese, del buen rollo hay más que del malo, vaya que si; y sino lo ves es porque tú perteneces al otro bando, al del mal rollo, al de la gente oscura, infeliz y que hace infeliz, al que mira de reojo, al que siempre tiene algo que objetar, al que piensa que los demás lo hacen mal y no saben ni Ser ni Estar.



Y por eso flipo al correr junto a mi perro, alucino cuando disparo el obturador de mi cámara, saboreo el sabor a sangre cuando intento seguir a algún animal del norte encima de su caballo de hierro, floto cuando giro mi cabeza y a mi lado, a escasos metros veo a Raquel, aplaudo cuando un día como hoy, un día más es tan rotundo y tan pleno... porque 23 grados, acompañado de buena gente, de gente que quiere disfrutar te alegra la vida, vaya que si... para los tristemente siempre felices, porque estaremos muertos toda la eternidad, porque esto no se para, dale gas Juani!!!!, dale gas!!!.


Y tú, que me lees, incredulo pensando que quizás seas del otro bando, sonriente porque vives feliz, confuso porque no sabes quién eres o risueño porque te hago gracia, te doy un remix.

5 comentarios:

Mildolores dijo...

Explosión de positivismo, poderio y felicidad.
No presumas demasiado, mas que nada para no despertar envidias. Disimula.
Verás como llega un imbécil y trata de joder el invento.

Nacho Cembellín dijo...

Razonablemente feliz, esa es la verdad. Pero con mis momentos amargos, mis frustraciones y desengaños. Lo que pasa Mildo, es que de vez en cuando hago balance y estúpidamente me doy cuenta que no tengo razón alguna para ser un tipo, razonablemente feliz ;-).... y además soy de los q piensa q si lo digo y me lo creo (la lógica me dice lo contrario pero no la escucho) atraeré mucha más energía positiva.

edecast dijo...

Los humanos somos muy complicados. También es verdad que con los años va importando menos el "que dirán", y además vas dándote cuenta de lo que a ti te realmente te importa o te hace +feliz (trabajo vs otras cosas, posición social, correr, familia, etc, etc).
Pero vamos, que lo que dices en general de acuerdo.
El grupito no me hace demasiada gracia, esa forma de cantar-hablar... Pero igual es cuestión de escucharlo más en el Spotify, tiene un punto, pero vamos, para meterlo en el mp3 de correr, como que no.... ;-)

io dijo...

Es muy probablemente, la mejor entrada que te he leído. A mi juicio, claro. Del mismo modo, también tengo todo de delafé. Me trasladan cada vez que los escucho.

Un abrazo y gracias por esto.

Nacho Cembellín dijo...

Enrique, ya sabes tú que en mucho pensamos igual, ahora bien, ambos tb sabemos q lo tuyo no son las orejas ;-)

Io gracias, intentaremos sorprendernos más en sucesivas veces ;-)