jueves, 23 de diciembre de 2010

Cerremos página.

Se acaba el año y se acaba un ciclo, al menos en mi vida. Dentro de poco más de un mes, aquí el que a tumbos escribe y muestra imágenes, va a cumplir 40 años, 40!!!!.

40 años dan para mucho, o quizás para poco, según se mire. El caso es que cuentas a parte, el mérito no sólo está en llegar, que ya es, sino en querer seguir sin ni siquiera usar el freno. Y todo a pesar de casi todo, de las alegrías y de las pesadas desilusiones, de las aventuras y de los grandes aburrimientos que como diría el gran Fernando Fernán Gomez, son el pan del día a día (no lo dijo así pero la biografía manuscrita por él, dejó de pertenecerme como la que se la llevó como trofeo de fin de fiesta, hace ya dos lustros), a pesar de los pesares, pretendo seguir adelante sin mirar atrás pero también sin olvidar.

Y toca cerrar página reza el título de este post porque lo que uno pretende con 40 años es aceptarse tal cual es. Y es que se nos suele llenar la boca cuando decimos que a la gente que se quiere se la quiere con sus defectos y sus virtudes pero no siempre es así. Luchamos contra nosotros, contra lo que eres y lo que el resto dice de ti. Tragas saliva y dices: debo no hacer, debo no decir, aquí no debo hablar así porque cuando lo hago de esta forma hago daño a personas que quiero. Pero puede ocurrir y de hecho creo que ocurre, que al hacerlo dejas de ser tu mismo, tanto en lo bueno como en lo malo, así de simple. Cualquier ser reprimido enferma y no, no voy a dejar que aquello que no me anima ser yo mismo me lleve a algo que ninguno merecemos.

Soy un tipo con suerte, lo se. Me gusta disfrutar de cada cosa que hago y por lo general me apasiono con cada aventura a la cual me enfrento. Comportarme así, con exceso, me lleva a sobrevalorar aquello que estoy haciendo y a no medir mis acciones y consecuencias. Para mi el mundo se reduce al objetivo en cuestión y lo que alrededor lo nubla, carece de sentido para mi. Y me hago excesivo, devoro cuanto rodea a la materia y la hago parte de mi. Me equivoco y rezo de mi equívoco para luego comulgar no sin antes haberme confesado y pagar factura ante el error. Así soy yo, lo malo es que no suelo llegar a nada más que una simple sensación de pasión que me hace sentir vivo, que por otra parte ya es. Nunca me convierto en prodigio, en gurú y por supuesto en maestro pero si es cierto que lo vivo como si un gran genio me poseyera. Y que le voy a hacer si el que desde fuera me ve, me ve excesivo. Que le voy a hacer si al ser de esta manera a muchos disgusto y por lo tanto me señalan o apartan. Nada, no puedo hacer nada, esa es la realidad y por lo tanto, para que darle más vueltas si quienes en algún momento vinieron tienen el mismo derecho a marchar.

Y hablando de pasiones o quehaceres, lo que la edad también me ha enseñado es que por mucho que me empeñe, en esta vida que me ha tocado vivir, soy uno más. Que levante la mano quién no soñó con cambiar el mundo que nos rodea. Y aunque estúpido, aún me empeño a veces en cambiarlo, en luchar contra corriente contra aquello que considero injusto. Lo triste en mi caso es que lo único que consigo es estamparme una y otra vez contra el cristal de la pura realidad. Sin embargo heme ahí, impulsivo, luchador, cabezota y una vez más estúpido, luchando contra unos y otros por simples nimiedades que la verdad, poco me aportan más que quebraderos de cabeza, es decir, quizás el aburrimiento diario, del que antes hablaba, me lleve a crearme problemas que se puedan a veces enquistar y doler más que el forúnculo más inquino. Pero volviendo al principio y qué le voy a hacer. Qué le voy a hacer si vivo en un país que no siempre entiendo, me rodeo de gente que no siempre es justa o coherente, que le voy a hacer si no soy perfecto y en la búsqueda de mi verdad, descubro que más de lo que desease era mentira.

Ya lo veis, uno más. Quién no se ha sentido así alguna vez. Por eso y porque se que en un futuro el presente y el pasado se repetirán sólo puedo hacer una cosa. Y es apartarme de aquello que a veces gratuitamente e incluso inconscientemente me produce dolor. Es lícito, el niño que se quema con fuego nunca más suele acercarse al material candente por lo que yo que ando un poco chamuscado, opto por algo de lo cual nunca he abusado, la prudencia. Pero claro está, con matices que sino dejaría de ser yo: seré prudente con quién se merezca eso, prudencia. Porque aquellos que incondicionalmente me admiten no les quiero prudentes en sus formas o sentimientos que ya es el mundo suficientemente encorsetado como para encerrar a personalidades, caracteres y sentimientos porque que yo sepa, nunca he timado, herido, pegado, insultado, engañado o robado a nadie. Simplemente soy yo, luego, dejémonos las pelotas tranquilas y seamos o todos moros o todos cristianos ;-).

8 comentarios:

davidiego dijo...

que continue tu surte y la sepas apreciar!

Rachel dijo...

Hola buenas,soy la zapatilla azul del post anterior me gustaria q me regalara la foto.Un bonito recurrdo...contacte conmigo,gracias...

Nacho Cembellín dijo...

Así es D, me quedaré con lo que suponga suerte o parecido.

Zapatilla, yo si que te voy a dar zapatilla pero donde yo me se.

Atalanta dijo...

Sigue así otros cuarenta años, apasionado y excesivo, sin tiempo para aburrirte. A ver si este año nos conocemos.

Nacho Cembellín dijo...

A ver, a ver, que yo tengo las misma ganas Atalanta. Un abrazo y Feliz Navidad ;-).

el chulo dijo...

Si ya lo dijo Dalí ,chulo : " la diferencia entre el mundo y yo es que el mundo esta loco y yo no".
(Mu rico el café de ayer, me hacia falta).

Nacho Cembellín dijo...

Es cierto, todos tenemos algo de locos y como sabes nadie tiene la verdad absoluta. No obstante las crisis ya sabemos que son buenas, sobretodo para separar el grano de la paja.... y lo que tengo claro es que tú seguirás siendo un puñetero grano en el culo. ;-)

miguel a. muñoz romero dijo...

a seguir siendo uno mismo,aunque no se entienda,feliz navidad compañero!!!!!!!