lunes, 7 de marzo de 2011

Tercer día y el tiempo nos atrapa.


La noche fue tormentosa, las pocas fotos que hicimos de la aurora supusieron resistir temperaturas por debajo del 0 que unido a un fuerte viento, suponía que quitarse los guantes para simplemente colocar el trípode suponía un ejercicio de concentración. Sin embargo la mente siempre es más fuerte que el físico y sólo cuando oías como el obturador se cerraba, te percatabas del frío.

Sin embargo la mañana, aunque muy fría, empezó tranquila.





Lamentable fue espejismo. El resto del día  a penas paró de nevar. Por lo que decidimos marchar hacía Finlandia con la idea de conseguir mejor tiempo pues las predicciones indicaban alguna posibilidad.








Y si, más calma hubo pero totalmente nublado. Por lo que las únicas auroras que pudimos ver fue la de los coches y caminos que incomprensiblemente van a toda velocidad por estas carreteras totalmente heladas.


Por cierto, este viaje está siendo motivado por una idea que parte de un amigo, dueño del IceBar Madrid, bar ubicado a 50 metros de Tirso de Molina y que os invito a visitar para experimentar vosotros mismos lo que se siente a estas temperaturas.

domingo, 6 de marzo de 2011

Primer día a la caza de auroras boreales.


El día aunque frío, amaneció apacible. Por lo que después de recoger a Rafa del aeropuerto nos dirigimos a Someroi. Aún más al norte, en la misma costa. Estamos a la misma altura de Laponia, muy al norte. Según pasa el día no puedo dejar de pensar en cómo pudieron las gentes que hace 10.000 años llegaron aquí después de la última glaciación establecerse, prosperar y ser en a actualidad el país más rico del mundo.

Supongo que el ser humano de entonces no dista tanto del de hoy. movido quizás por la promesa de una vida mejor que algún iluminado inventara le llevó a superarse así mismo sin pensar demasiado en lo que hacía, y así, hasta hoy que si bien las comodidades son infinitas, sigo sin entender cómo se puede vivir durante seis meses al año en temperaturas que no suben mucho del 0.


Tan sólo nos distancian algo más de 50 km de Trosnson pero la carretera helada nos muestra fiordos congelados y pueblos donde aunque extraño, se ve actividad.


Y así fue llegando la tarde y cerrandose el día, llegando a bajar el termómetro por debajo de los 6 grados bajo 0, mezclados de fuertes ráfagas de aire y nieve. El sol jugaba con nosotros como horas después haría la aurora. Aquí en el norte, siempre cerca de los polos, la luz es perezosa en terminar, alargando en mucho la llamada hora bruja para nuestro deleite y disfrute.






Dicen que las auroras son rápidas y fugaces, que las que se ven están en realidad a cientos de kilómetros desde donde nosotros nos encontraos, decían que sería difícil verlas pero nosotros hemos tenido suerte, vaya si así ha sido.



Tanta que la última fotografía ha mejorado gracias a la inestimable ayuda de un coche que entre vientos, nieve y fío se movía por carreteras imposibles entre los helados fiordos noruegos.


jueves, 3 de marzo de 2011

Cuando el dialogo existe.



Lo que siempre ha sido así, no es siempre correcto. Y sólo cuando unos pocos escuchan, la otra parte responde.



Presumimos de ser los únicos en saber comunicarnos y tanto es el egoísmo que no nos percatamos que lo mejor es que podemos comunicarnos con otros que ni siquiera se parecen.


Y cuando por fin entendemos, cuando por fin nos olvidamos de nosotros. Entonces surge la magia.


Y es que entre tanto grito, amenaza y opresión cuando la sutileza brilla, el silencio ocupa el espacio.




Antonio y Nuria son los criadores de Ámbar y a la par, adiestradores o educadores de caballos. Y lo hacen sin bocado, herraduras (bare foot) y por supuesto sin violencia o castigo. Hay algo especial en su lugar de trabajo. Los caballos se acercan a ti sin miedo y generan tal buen rollo que contagia. 

Las imágenes que veis, han sido tomadas mientras dos caballos blancos me olisqueaban o jugaban con Ámbar. Un espectáculo digno de ver y de comprender.

miércoles, 2 de marzo de 2011

La culpa la tiene el Vasco.

El Vasco, el muy jodido, me pasó la semana pasada una página la cuál él sabía me iba a leer. Él que presume de no leer (con tal de llevar la contraria) y que mide en minutos sus entrenamientos semanales muy a menudo me pasa perlas como la que os voy a mostrar y de paso os copio un artículo el cuál coincido en cada punto, aunque esto sea un tanto dogmático prefiero pecar con la ciencia que ha demostrado contadas veces su honestidad que con religiones o dimes y diretes.

La página es: http://www.terceracultura.net/tc/


Y el artículo el que sigue:

7 “lecciones”, desde las ciencias humanas, que nos ha dejado el 2010



1. Los occidentales somos demasiado raros para representar a la “naturaleza humana”

De acuerdo con Henrich, Heine y Norenzayan, los trabajos científicos basados en estudiantes de universidades norteamericanas o europeas sencillamente no sirven para hacer fastuosas generalizaciones sobre el género humano. Los habitantes de las sociedades occidentales democráticas, liberales y burguesas estamos situados en un extremo del espectro humano en cuyo recorrido se aprecian diferencias significativas en aspectos tan variados como el razonamiento económico o la percepción del espacio. Cuidado por tanto con la “naturaleza humana”.



2. Los niños saludables no necesitan “un padre y una madre”

Las ciencias sociales no apoyan las vehementes protestas de los líderes religiosos y sus amigos contra la paternidad y maternidad no heterosexual. Según el único estudio longitudinal sobre Familias Lesbianas en los EE.UU., publicado hasta la fecha, en la revista Pediatrics, los hijos criados por parejas lesbianas son tan saludables y sociables (de hecho, algo más saludables y sociables) como los criados por parejas heterosexuales. Las evidencias sí respaldan la idea de que los niños criados por dos padres (o por dos madres) son más saludables y menos conflictivos que los criados por familias monoparentales o desestructuradas, pero no sirven para avalar la censura dogmática contra padres o madres del mismo sexo.

Por fin un estudio que corrobora lo que muchos pensábamos.



3. Las adolescentes que abortan no tienen más problemas mentales

El llamado “síndrome posaborto”, tan divulgado por los activistas contrarios al aborto, está fundamentado en ciencia cuestionable y en serias dificultades metodológicas que hacen que sus resultados sean imposibles de replicar, según un análisis de Julia Steinberg (Universidad de California) y Lawrence Finer (Instituto Guttmacher) publicado en Social Science and Medicine [PDF]. Este estudio apoya la idea de que la salud mental posterior al aborto no está condicionada en sí por la experiencia del aborto, sino por el estado previo de la salud mental en la mujer.



4. El maltrato animal está asociado al maltrato de seres humanos

Este mismo año un trabajo de dos criminólogos, publicado en Journal of Interpersonal Violence [PDF] confirmó la sospecha largamente sostenida de que el maltrato a los animales es una “bandera roja” del maltrato doméstico interpersonal y que, en consecuencia, parece existir una relación bastante estrecha entre la crueldad contra los animales y contra los seres humanos. Nuria Querol Viñas [PDF], especialista en crueldad contra los animales, también había alertado contra el impacto negativo que el ser testigo o partícipe de estos actos de crueldad tiene sobre el desarrollo emocional de las personas, sugiriendo líneas de intervención más tempranas y sensibilizadoras en niños y adolescentes. Resulta prácticamente inevitable deducir que este conjunto de estudios convergentes son significativos para informar los debates públicos sobre espectáculos que involucran formas de maltrato animal.

Y aunque esto no lo cuente, hazte mirar sino te gustan los animales, quizás no te gustes ni tú.



5. Los ateos saben más de religión que los creyentes. Y los científicos son bastante “místicos”

El ateísmo normalmente no se fundamenta en una ignorancia de la religión. De hecho, los no creyentes encuestados por Pew Forum on Religion and Public Life este año resultaron ser los que más conocimientos acreditaron sobre religión, por encima de todos los grupos confesionales (quienes más se acercaron fueron judíos y mormones). Por otra parte, la socióloga Elaine Ecklund, después de encuestar a más de 1700 científicos (procedentes tanto de las ciencias naturales como de las humanas, aunque con la destacada ausencia de filósofos y matemáticos) ha subrayado el carácter “espiritual” del gremio, incluso entre quienes se consideran ateos. Este trabajo está claramente orientado a mostrar que los científicos son menos hostiles a la religión de lo que se piensa, aunque sus resultados también muestran con claridad que los científicos son mucho menos confesionales, mucho más escépticos y mucho más ateos que prácticamente cualquier otro segmento de población.

Eso fue lo mismo que me dijo mi profesor de filosofía en COU: hay que ver lo que sabes de religión para ser ateo (Queda pedante escribir esto, me la suda.) No es cierto que sea un experto pero si que me informe y leí lo suficiente como para darme cuenta que todo era una mentira, aunque respete que tu te lo creas y hace tiempo sepa que no puedo ni debo convencerte de lo que tú a mi tampoco me vas a convencer.



6. La igualdad es buena para la salud (también de los ricos)

Un recordatorio difícil de seguir en tiempos de crisis es que las sociedades más igualitarias (y liberal-democráticas; no vale Corea del Norte) casi siempre son más saludables en términos generales. La idea es defendida por dos expertos en epidemiología social, Pickett y Wilkinson, en British Medical Journal: “los beneficios de una mayor igualdad tienden a ser mayores entre los pobres pero parecen extenderse a todo el mundo”, que además invitan a los políticos y expertos para que reparen los daños sociales provocados por el aumento de las desigualdades, al menos desde la década de los 70 del año pasado. Y por sí los datos socioeconómicos y políticos no bastaran, las neurociencias también apoyan últimamente la idea de que en el ser humano existe una “aversión a la desigualdad” que podría hacer que las políticas igualitaristas nos resultaran más “naturales” y quizás más recomendables.



7. La educación científica previene contra la religión

Según un trabajo de Darren Sherkat (comentado aquí) el efecto de las creencias religiosas sobre la educación científica es palpablemente negativo en particular entre extremistas (por ejemplo, cristianos literalistas) en los EE.UU. La asociación ha sido analizada también por Tom Rees, empleando datos del World Values Survey que confirman una relación claramente negativa entre el conocimiento científico y el porcentaje de personas para las que la religión es “muy importante” (cuánta más importante es la religión para las personas, menos conocimientos científicos tienden a tener). Por más esfuerzos que los “acomodacionistas” intenten hacer para reconciliar ciencia y religión, las tendencias sociales muestran una y otra vez que la relación tiende a ser negativa a la larga.

Alabada sea la ciencia leches.

jueves, 24 de febrero de 2011

De viaje


Impaciente estoy. En quince día ssurge el primer viaje del año. Marzo va a ser un mes interesante, pues despues de Noruega o quien sabe si el desierto del Sahara en Túnez, me iré con Raquel a Lisboa con idea de correr la medía maraton para despues de participar y ver unos amigos viajeros que allí viven, visitar Oporto, ciudad que por lo que hemos podido investigar es casi más bonita que la propia Lisboa.





Mientras tanto os dejo alguna de las imágenes de viajes anteriores con un ligero nuevo retoque... son pruebas y quiero verlas colgadas a ver como dan.




Para finalizar os dejo un enlace para quitaros a aquellos que os da un poco de pereza salir de casa.

viernes, 18 de febrero de 2011

Si lo se me cambio antes de deporte ;-)


Venga, momento de ensalzamiento del Ego empezando por el final. Ha quedado claro no???, pues a seguir con el invento.

Miles de kilómetros acumulados, miles de euros en material, entrenamientos específicos de técnica de carrera, natación. Series, series y más series y ni un podium. Bueno venga si, fuimos subcampeones de España por equipos en Ibiza 2007 y moló la verdad.

Llevo haciendo deporte desde los once años. Primero fútbol, deporte de masas y del cual el mejor recuerdo que albergo es lo bien que daba con mi figura adolescente  sombra al botijo.  Y es que si algo me ha caracterizado en el deporte del balón pie, es mi nulo dominio técnico y la posesión de un tronco por cintura del cual siempre supe que jamás haría ni carrera, ni baile.




 

Pero resultó que a pesar de mi torpeza al menos corría y un buen día un entrenador de atletismo a modo de caza ta-lentos me invitó a participar de su equipo. Yo, que acostumbrado más bien a no ser seleccionado ni siquiera en el patio de mi colegio, fue tal la ilusión que me hizo que me entregué al deporte Rey como yo sólo se. Pero no bastó, y a excepción de un meritorio segundo puesto en un cross cadete y el subcampeonato de Madrid del lanzamiento de peso, mis vitrinas permanecían repletas de tebeos y algún libro pero sin copas o medallas.

 
Y así estuve hasta casi la treintena que me dio por correr carreras populares. Fue entonces cuando llegué a plantearme aumentar el número de mis armarios para poder almacenar los sin fines de camisetas y medallas que en cada popular finalizada a casa traía.  Sin embargo mi posición en las clasificaciones con mucho entraba en la primera centena. Meritorio si, pero lejano de las mieles del triunfo. Eso si, Nachete igual de apasionado e ilusionado. Se que es un tanto infantil esta manía mía con las pasiones pero y que le voy hacer si yo.... para, para que eso es de Serrat.


 
De las carreras populares pasé a las de montaña. Por aquel entonces, hará de ello diez años, con suerte nos juntábamos cien locos para correr monte arriba, monte abajo. Por lo que conseguir entrar en la primera decena era relativamente sencillo, eso si, de podium nada de nada. Fue en las dehesas de Cercedilla a Navacerrada cuando por primera vez corrí con un perro, con Harpo. Sin arnés y sin correa, como un corredor más que tomaba golosinas en los avituallamientos y me ladraba cuando me quedaba en las cuestas. Y de ahí a los raid. 

Los raid de aventura. La verdad es que este deporte es sin duda el más apasionante, intenso y cargado de  vivencias de cuantos he practicado. Primero porque si no eres millonario debes buscarte la vida para que te lo subvencionen. Segundo porque al ser en equipo y ser un deporte tan sumamente duro, te enseña a conocer un poco más tu propia naturaleza y la de quienes te rodean. Y porque no hay otra manera mejor de meterte en la naturaleza y casi pertenecer a ella. Sólo cuando el agotamiento te quita absolutamente todas las máscaras y armaduras, la naturaleza te abraza y sientes por un momento que mucho tiempo atrás, antepasados tuyos fueron parte de un mundo que hoy visitas con devoción pero al cual no perteneces. Pero a pesar de tanta filosofía y voces de al filo de lo imposible, ni un podium.




Y llegó el triatlón. El triatlón ha sido en mi vida como alguna novia que tiempo atrás tuve. Todo fuego, imposible vivir sin ella e  imposible sobrevivirla. Perdí la cabeza, 24 horas vivía por y para un deporte que sin duda me ha marcado con hierro. 20 horas semanales de duros y planificados entrenamientos sólo se superan si a lo que te enfrentas te hace sentir vivo. Tal ha sido su adicción que la separación ha supuesto más costes emocionales de lo deseado y en el camino se han quedado algún que otro amigo que entre adicciones se pierde entre ciudades del sur y del norte de España. Pero el tiempo es largo y no deja de traer, gracias al viento, voces del pasado y frescura del presente. Los cambios es lo que tienen, que siempre aportan. Tanto es así que un nuevo deporte el cuál es un mero disfrute te eleva a las mieles del triunfo aunque para ello debas sobrepasar la cuarentena, ser tirado por un talento natural y de nuevo competir entre centenares y no miles para así inclinar un poco a tu favor la esquiva balanza.

Como hablaba hoy con un viejo amigo mientras corríamos una vez más, después de años de ausencia. Ni a las chapas he sido jamás bueno, por eso quizás he probado de todo, disfrutando cuanto he sabido y podido para tiempo después, sentado en el recuerdo sonreír y disfrutar de esa fulminante delicia que es la vida.





Menos la foto de Ámbar el resto pertenecen a Raquel, mi mejor fotógrafa  y  a un aún desconocido fotógrafo que sin yo pedírselo me ha regalado dos instantáneas fantásticas del domingo pasado.